Teología de Cine

El propósito de esta página es determinar un fundamento bíblico para el entendimiento, apreciación y cautela de cualquier experiencia cinematográfica. Lo he definido como Teología de Cine. La palabra teología viene del latín theologia y es conformada de las palabras griegas theos, que significa ¨Dios¨, y logos, que significa ¨estudio¨. De aquí surge el núcleo de toda verdad y aclaración que tenga que ver con Dios mismo, la veracidad de Su Palabra, su relación con el hombre y la obra de Su sacrificio, sin mencionar el origen y el propósito de crear arte de parte del ser humano, que incluye el cine mismo. Este fundamento comienza con:

El Cristiano

Lectura bíblica recomendada: Mateo 28:18-20; Juan 3, Romanos 1 y 2, Efesios 2, Filipenses 3,
1 Juan 3

Todo verdadero cristiano es llamado a ser luz y sal ante el mundo. Éste demuestra la verdadera marca de salvación al: 1) reconocer la Potestad, Soberanía y Gloria de Dios sobre el universo tal y como detallada en las Escrituras; 2) reconocer, al igual, que el hombre en su pecado está completamente separado del Dios Santo, y nada de sus esfuerzos ó buenos actos lo llevarán a Él; por lo tanto, es completamente merecedor de la Justicia de Dios y de perdición total;  3) creer en el Señor Jesucristo, crucificado y resucitado, como el Hijo del Dios Triuno y Único Salvador y Señor de su vida, confiando no en obras del hombre sino en la Única y Perfecta Obra de Cristo en la Cruz, y Quien lo limpia de toda maldad; 4) crecer en el conocimiento de Su Verdad a través de Su Palabra inerrante y del Espíritu Santo guiándolo a toda buena dádiva; 5) crecer en santidad, mortificando el pecado y renunciando los placeres de la carne y del mundo a fin de agradar a Aquél que le salvó; 6) estar involucrado en una iglesia que tema a Dios y a Su Palabra, que predique la Verdad y la sana teología en Gracia abundante, que ame al prójimo en hecho y palabra, y santifique al creyente; y 7) proclamar las Buenas Nuevas del Evangelio ante todo hombre a través de la palabra oral y de su testimonio personal con todo amor y verdad en abundancia, hasta el día que el Señor le llame a casa a Su Presencia.

El Cine

El cine es el medio moderno del cual el hombre encarna historias de manera audiovisual, destilando imágenes y sonido para delegar deseos, creencias, sueños, poder o simples historias y cuentos en la sociedad que le rodea. Es la ilusión de la realidad y el reflejo de la vida, destilada tanto por cuestiones estéticas como financieras. Es un arte y una forma de arte. A sus más de cien años, el cine ha impactado gente, sociedades y naciones a partir de sus diversas creaciones, incluyendo largometrajes, cortometrajes, documentales, videos avant-garde, etc.

El Cristiano y el Cine

El cristiano puede apreciar, reconocer y usar el cine de tres formas diferentes: 1) deleite, 2) herramienta, y 3) tropiezo.

1) Deleite (La Estética)
Lectura bíblica recomendada: Génesis 1;  Éxodo 31; Salmos 19; Romanos 1

El ser humano es el único ser creado por Dios a Su Imagen. Al ser hecho a la imagen de Dios, el hombre es capaz de crear materia y recrear el mundo y sus alrededores usando sus manos, mentes y corazones, imitando así un gran aspecto de Dios mismo: el acto de crear. Esto confirma el verdadero significado de la Creación: glorificar a Dios. Mientras que el hombre en su naturaleza pecaminosa no glorifica a Dios con sus creaciones, el arte mismo es evidencia del Poder y la Supremacía de Dios, Quién le da belleza y propósito al arte cuando nada ni nadie mas puede hacerlo. El cine es capaz, a luz de esta verdad, de desafiar la mente intelectualmente, embellecer la vida a través de la ilusión, e iluminar los sentidos estéticamente. Esto lo lleva a cabo usando toda forma de arte (imágenes, música, poesía, esculturas, etc.) en una obra coherente, fortaleciendo su valor y sus efectos. Esto al igual eleva el significado del poder de una imagen. La naturaleza de una imagen depende de la representación visual creada por la configuración de la mente o una presentación tangible de algo real. En la Biblia vemos instantes que Dios comanda la creación de imágenes como figuras representativas de algo mayor; como un grano de Su Majestad visible. Sin embargo, tanto la veneración como la adoración de dichas imágenes destruyen el significado de éstas y degradan la gloria que solo Dios merece; el reflejo nunca es mayor que su objeto. El cristiano aprecia el cine porque alaba a Dios en toda Su Creación y descansa en Su Obra Perfecta tal y como expuesta en la Biblia. Toma el arte como respuesta ante la magnificencia de Dios y no como método para llegar a Él. No eleva al cine encima de Dios de igual manera que la creación no se exalta más que el creador, sino que reconoce el mérito y el don que la creación (en este caso el cine) realmente es.

2) Herramienta (La Temática)
Lectura bíblica recomendada: 2 Samuel 12; Mateo 13:10-17; Romanos 2, Hechos 17; 1 Pedro 3:15

La ficción es una de las herramientas que conforma gran parte del cine. Una gran manera en la que el cristiano pueda lidiar con la ficción es usarla tal y como Jesús uso ficción en su ministerio en la Tierra: como reflejos de la Gran Verdad. Las historias generan, por lo general, dos efectos: 1) asombro estético causado por la narrativa original, en la que los personajes irreales atraviesan por situaciones ficticias y son transformados por las mismas, así conmoviendo sentimientos genuinos en el espectador y habilitándolo a lidiar con la realidad a través del filtro creado por el lente ilustrativo que la ficción es; y 2) representaciones limitadas a verdades más grandes y complejas que sí mismas. El énfasis de este punto es mas que necesario, ya que la elevación del cuento como realidad completa incrementa el riesgo de una mala interpretación, confusión, y desviación del núcleo temático de la narrativa. Jesús usó sus parábolas como medios para llevar a cabo sus predicaciones, nunca como el fin en sí mismos. La ficción como método, sin importar cuan sentimental o genuino, es siempre limitado a su entorno narrativo, social, cultural, etc. La Parábola del Buen Samaritano, por ejemplo, sería abusada si se tomara como evidencia de la salvación dependiente de las obras buenas de los hombres, esto cuando Cristo la usó solamente para dar a entender un deber de cada creyente: amar al prójimo incondicionalmente. La forma de ficción exitosa es aquella que le revela al espectador lo que realmente mantiene en su corazón y en su mente, como la manera que el profeta Natán usó una historia para confrontar el pecado del Rey David. Como la ficción es limitada, su significado objetivo dependerá de su creador, sus intenciones y de los diferentes entornos que le rodean, permitiendo perspectivas variadas sobre su propósito final. Esto no abarca solo para el cine emulando narrativa ficticia sino para documentales también, ya que el documental es siempre filtrado por las intenciones de sus creadores y los entornos culturales que le rodean. Para el creyente, el cine puede ser usado como una pieza pequeña del gran plan soberano de Dios. Bella y repleta de material estético e intelectual pero siempre limitada. De misma manera, el creyente puede habilitar a otros creyentes y a no creyentes a ver el paradigma completo de la Palabra usando el cine como fragmentos pequeños de la Gran Historia, haciendo espacio para la proclamación del Evangelio y dejando el resultado final en las manos del Dios de Gracia.

3) Tropiezo (La Conciencia)
Lectura bíblica recomendada: Génesis 3; Job 31:1a; Romanos 1, 2, 14; 1 Corintios 8-10

Después de la Caída y su rebelión contra Dios, el hombre fue separado de Dios en su pecado y en su naturaleza es enemigo de Dios. A diferencia de la creación física de la naturaleza que proviene directamente de Dios, toda forma de arte es filtrada por los deseos y las intenciones del corazón humano. Su valor y su propósito, aunque no disminuyen, afectan al creyente y su relación con Dios, tanto para bien como para mal. Para el creyente, esto significa que aunque el arte lleva valor intrínseco dado por Dios y puede ser usada de gran manera para Su Gloria, el pecado detrás de ese arte amenaza con desviar esas intenciones lejos de Dios. Las imágenes emitidas por el cine, magnificadas por su uso de sonido y movimiento, elevan el efecto psicológico ante la mente del espectador. Cuando éstas son específicamente definidas por deseos pecaminosos, el nivel de tentación y tropiezo para la conciencia del creyente aumentan de gran manera, sin mencionar el riesgo del pecado en el corazón y la mente. Ejemplos de éstos incluyen escenas sexuales, lenguaje vulgar y profano, actos de violencia irrestrictos, desafío directo contra Dios y Su Verdad, etc.  La Palabra no da opciones cuando se trata del pecado. Es responsabilidad del cristiano glorificar a Dios con todo el corazón, el alma y la mente, en todo lo que ve, piensa, dice y haga. Sin embargo, no existe, y no debe existir, una regla legalista que define que películas pueden ver los creyentes y cuales no; esto destruye la noción de la salvación mediante la Gracia y no mediante la ley. Aunque el exponerse al pecado no siempre equivale a la infracción de la misma, el cristiano deber ser más que cauteloso cuando se permite acercarse a obras cinematográficas que no le serán de bendición entera en las diferentes áreas de su caminar con el Señor. Las reglas de la conciencia varían en cada creyente; lo que para un creyente resulta ser gran bendición para otro es tropiezo. Mucho de esto depende de su relación con Dios, como llegó a ser salvo por Él, el estilo de vida que llevaba antes de ser redimido, y las tentaciones y luchas personales que mas le afectan. Sí es posible tomar cualquier obra cinematográfica y depender solamente de sus núcleo estéticos y temáticos sin ser afectados por los aspectos que lidian con la conciencia. Pero esto no da libertad a creyentes para absorber toda película sin usar parámetros bíblicos ya establecidos para la fortaleza de hermanos creyentes y la edificación de la iglesia.

El cine en toda forma es secundario al mandamiento de amar a toda persona, declarar el Evangelio, edificar mutuamente el Cuerpo de Cristo, y mantener la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo. El creyente sabio moldeará su apreciación, uso y cautela del cine evitando vanas disensiones, contiendas entre opiniones y tropiezo innecesario en la iglesia por amor a ella misma. Éste es el propósito de servir a Cristo y agradar a Dios, a través de la fe que no condena sino edifica. El valor del cine y de toda forma de arte se caracteriza fundamentalmente por éstas verdades: glorificar a Dios, amar al prójimo y declarar el Evangelio.

Más recomendaciones de lectura: La Biblia (obvio…), La Búsqueda de Dios (de A.W. Tozer), Cristianismo a Medias (de C.S. Lewis), El Arte y la Biblia (de Francis Schaeffer), Imágenes del Hombre en el Cine Moderno (de Donald J. Drew), La Razón Por Dios (de Timothy Keller), Deseando a Dios (de John Piper).

Escrito en abril del 2015.
Actualizado en marzo del 2016 (inclusión de la introducción).

 

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