Películas Que Todo Cristiano Debería Ver: Nada es para siempre

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Película: Nada es para siempre
Título original: A River Runs Through It
País: Estados Unidos
Director: Robert Redford
Estudio: Columbia Pictures
Duración: 123 minutos
Estreno nacional: 1992
Clasificación: A
Reparto estelar: Craig Sheffer, Brad Pitt, Tom Skerritt, Brenda Blethyn, Emily Lloyd, Joseph Gordon-Levitt

Un solo río puede conllevar muchos significados e inspiraciones, desde abstractas hasta alegóricas. Y mientras que en Nada es para siempre, ese potencial es aprovechado de medida limitada, al final de cuentas es solo un río. Uno que transporta vida marina a través de los bosques de Montana y que reúne y desarrolla las historias de un pastor y sus dos hijos en las primeras décadas del Siglo XX. En Películas Que Todo Cristiano Debería Ver, no busco tanto lecciones sino reflejos. Y Nada es para siempre, la cinta dramática de Robert Redford que alardea fotografía sublimemente natural y espléndida, es muy subestimada por lo mismo. Es una reflexión de un buen y humano pastor con dos hijos buscando sus vidas en un mundo incierto. No hay violencia ó conflictos externos de gran proporción. Solo una pequeña familia que encuentra una paz curiosa pescando en en río en medio del denso bosque. ¿Que mejor reflejo de vida que el de las aguas de un río cristalino? Creyentes, tomen nota.

Mucho del cine de Robert Redford- hablo desde su posición en la silla del director- habla de relaciones intrafamiliares, para bien o para mal. Su único Óscar por Mejor Película la obtuvo en 1980 con Gente como uno, y es posiblemente su mejor ejemplo de lo mismo. Mucha simpatía se genera con los pleitos, conversaciones, heridas y lágrimas desde un fijo ojo ante una familia ‘común y corriente’. Parece describir a Nada es para siempre en breves palabras de igual manera. nadac3a9parasempreLos hermanos Norman (Craig Sheffer) y Paul MacLean (Brad Pitt, en uno de sus primeros roles) crecen juntos cerca del bosque en Missoula, Montana a través de los años y a través de risas, frustraciones, amores, peleas y recuerdos. Norman es pasivo mientras que Paul es rebelde, pero los dos mantienen en mente los consejos y sermones de su papá, el reverendo presbiteriano John MacLean, para obedecerle o ignorarle mientras el tiempo pasa.

Guerras ocurren, temporadas continúan, épocas se disuelven y la familia MacLean madura. Robert Redford no está interesado en hacer de los sermones el núcleo de Nada es para siempre. Para él, éstos no se comparan con el grano de oro que maxresdefaultvale el instinto de generar recuerdos. Los tiempos de Norman y John pescando con su padre en variadas etapas, disfrazadas de lúcidos árboles cuyo sol apenas les penetra, son más distintivos que cualquier sermón elocuente de su padre, por tanto que éstos confirme la sinceridad del buen pastor. Los breves momentos de amor perdido y violencia física que los hermanos enfrentan claramente contrastan lo vívido de sus vidas en el río pescando, y es ahí cuando recuerdo yo que la vida es corta, la creación es suficiente y Dios es bueno. Le otorgo crédito a la serena banda sonora de Mark Isham por guiar estos sentimientos a mi fiel conclusión.

Norman MacLean realmente escribió Nada es para siempre como libro autobiográfico, usando sus experiencias familiares en Montana como inspiración más que base sólida. Su camino de vida culmina con su satisfacción en escribir poesía y novelas, del cual compara mucho a la suavidad de un río y las vidas que se le encomiendan. Pero seas de Montana o no, la lucha es la misma. Lejos de forzar mensajes obvios de manera insultantemente barata como es cost1umbre del cine cristiano, Nada es para siempre invita la simpatía ante familias imperfectas buscando el buen camino y saboreando porciones de la eternidad desde un pacífico pasatiempo. Lo hace con una magnífica cinematografía, acreedora de el único Óscar para la cinta, a cargo de Philippe Rousselot (Animales fantásticos y donde encontrarlos). La participación de su elenco es también emotiva y vacía de exageración, muy en particular la de Tom Skerritt en el rol del padre MacLean (Lágrimas del sol).

Esto y más hacen de Nada es para siempre una orgullosa recomendación a la sala familiar de la casa, por ser una humilde colección de etéreos momentos de vida.

Y un río los atraviesa.

Trailer en inglés con subtítulos

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