La Bella y la Bestia

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Película: La Bella y la Bestia
Título original: Beauty and the Beast
País: Estados Unidos
Director: Bill Condon
Estudio: Walt Disney Pictures
Duración: 129 minutos
Estreno nacional: 17 de marzo
Clasificación: A
Reparto estelar: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Kevin Kline, Emma Thompson, Ewan McGregor, Ian McKellen, Josh Gad

Que momentos tan dulces y espléndidos son destacados en La Bella y la Bestia. Que muestra de imaginación musical y teatralidad. Y fue ahí cuando me di cuenta que todo eso ya lo había presenciado antes, y la diferencia determinante entre aquella primera vez y ahora fue un ardor comprometido a la excelencia técnica. No exactamente innovadora, solo bien pulida. Éste remake, dentro de los varios éxitos y remakes recientes de Disney, existe solo para complacer la apasionante audiencia aficionada del clásico animado (entre ellos me incluyo), y supongo que cumplió con eso. Pero además me ofrecieron una heroína tan perfecta que en sus momentos más difíciles sabía que tomaría una vara y se defendería. No sufrí con ella y por lo tanto no se ganó mi simpatía. Gracias, mentalidad ‘progresiva’.

La historia de La Bella y la Bestia es prácticamente la misma a la original animada, al grado que varias porciones de diálogo son recitadas palabra por palabra. Los mayores cambios yacen en un trasfondo más detallado para casi cada personaje- sus orígenes, motivaciones y un giro leve en sus personalidades. La Bestia es más gentil y Bella más determinada. Gastón es menos simpático comparado con su compatriota LeFou. Y claro, ¿cómo no notar los lúcidos detalles aplicados a la capa foto_0000003920170127152847musical de La Bella y la Bestia? Es claro que el director Bill Condon (Dreamgirls, La saga de Crepúsculo: Luna nueva) se esforzó para honrar y hacer brillar los mejores momentos musicales con lo más adecuado de efectos visuales, colores saltarines y coreografía digna de Broadway. Pero con ello olvidó la suave restricción que Gary Trousdale y Kirk Wise, los directores de la cinta animada, emplearon con cada fotograma dibujado y pintado por sus manos- la prueba que menos es más y que siempre funciona. Condon deja la cámara correr sin rumbo claro, sofocando a la historia con imagen tras imagen por una falta de ritmo agradable, sin importar que tan sofisticado haya sido su equipo fílmico. Al igual, no me opongo al uso cuidadoso de sets, siempre y cuando no me hagan reconocer lo que realmente son: escenarios artificiales. Condon pudo haber tomado mayor inspiración de la cinta de Jean Cocteau de 1946 en este aspecto y brindarle a la cinta algo de aura natural. Le hubiera acortado un par de millones al presupuesto y le hubiera resultado con un producto más auténtico. Las actuaciones no fueron la estrella salvo tal vez el de Dan Stevens (Downton Abbey) en el rol de la Bestia. No les ayudó su carencia de aptitud musical, mucho menos con las nuevas canciones que son algo olvidadizas. El intento en todas estas áreas pareció a medias.

Con todo esto en mente, me detengo y me pregunto: ¿cuál es el punto de estos remakes de Disney? Recordando el éxito de El libro de la selva y La Cenicienta, opto por concluir que es para refinar el concepto de una maravillosa historia que no fue captura-de-pantalla-2017-01-31-a-las-14-07-54-e1485893463955contada con el mejor potencial anteriormente. Éstos dos ejemplos resaltan no solo por su ambición técnica sino por sus tramas más completas y seguras de sí mismas. ¿Cómo encaja entonces La Bella y la Bestia, una película adorada y considerada perfecta por muchos? No puede salvo por redefinir su concepto original bajo una manta de política ‘progresiva’. Y en el proceso, convierte la historia de Bella en una anti-trayectoria: una serie de decisiones que realmente no transforman a la heroína de manera alguna. No me opongo a una Bella más determinante y segura de sí misma, pero el evitar imperfecciones o debilidades en ella solo para no darle un poco de feminidad es absurdo. Alguien que no sufre y no cambia no vale mi cariño (lo siento, Emma Watson). Aunque me pareció interesante que la biblioteca del pueblo fuera convertida en una iglesia, de donde Bella toma libros. Una referencia de fe positiva, aunque realmente no contribuyó mucho a las decisiones de Bella. Pero ahora solo se trata de tener las convicciones populares, ¿no es así? Lo que le sirve a la historia es secundario a la agenda que quieres promulgarle a la audiencia. El personaje de LeFou, declarado el primer personaje claramente gay en Disney y del cual desató una furia en las redes, es solo un pequeño ejemplo. Su rol le será algo implícito para un niño menor de 5 años, aunque solo incluye un baile con otro hombre y referencias en diálogo a su comodidad con hombres. ¿Qué tiene que ver esto con la historia? Nada. No concuerda con las trayectorias de la Bella, 462346_319569la Bestia, Maurice, Gastón, etc. Es solo propaganda, y le costó a la lógica de su temática. Lo veo irónico que Disney haya decidido portar la bandera de la tolerancia en una película cuya historia trata de un hombre orgulloso convirtiéndose en una bestia y aprendiendo a humillarse al amar; nada que ver con la tolerancia. ¿Y cómo reaccionamos? ¿Gritamos? ¿Nos quejamos? ¿Boicoteamos a Disney como James Dobson y cientos de iglesias lo hicieron en los 90? Es el mundo, gente. Es inútil creer que pensarán igual que nosotros porque no son salvos. Lo mejor que puedes hacer es: 1) ver más de cerca y habilitar a otros a ver lo mismo, o 2) decidir no verla. Es convicción propia y personal, solo asegura que tus motivos sean los correctos delante de tu Salvador. A Él solo respondes, ya que el mundo no lo hará.

Pero bueno. ¿Qué más puedo decir? La Bella y la Bestia ganará sus millones aunque seguro esté de que su valor sea mínimo comparado con su inspiración; el tiempo está a mi favor. Siempre habrá lugar para historias de la belleza interior, más cuando involucren música adictiva, personajes deleitosos y un sentido optimista de aventura clásica. Pero hay mejores casos que el presente, como la cinta animada de hace 16 años o la cinta de Jean Cocteau de hace décadas. Mejor revive estas experiencias. Yo invito.

Sea usted mi huésped.

CALIFICACIÓN: 2 de 5

Trailer en inglés con subtítulos

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