El Libro de la Selva

6291

Película: El Libro de la Selva
Título original: The Jungle Book
País: Estados Unidos
Director: Jon Favreau
Estudio: Walt Disney Pictures
Duración: 105 minutos
Estreno nacional: 15 de abril
Clasificación: A
Reparto estelar: Neel Sethi, Bill Murray, Idris Elba,
Christopher Walken, Scarlett Johansson, Lupita N’yongo

¿Quién se imaginaría que el remake de un clásico terminaría superando al mismo clásico? Que idea tan insultante para muchos, pero al presenciar el esplendor visual que El Libro de la Selva brindó justo este fin de semana, me es imposible no concluir con lo dicho. El director Jon Favreau (El duende, Iron Man) le debe la vida a cintas como Avatar y Una Aventura Extraordinaria por preparar el camino hacia una excelencia en la creación de mundos fantásticos completamente computarizados que retienen su realismo. Y no solo eso sino abundarla de simpáticos personajes cuyas interacciones (y también, en este caso, canciones) se quedarán grabadas en las imaginaciones de muchos. Tal vez no importe la falta de conclusión emocional que algunos de ellos sufrieron en el tercer acto, optando por una pronta resolución que recurre a violencia  sobre cualquier otro tipo de confrontación. Es un hecho leve, al final de cuentas. La aventura de Mowgli, Baloo y sus amigos animales aún es una maravilla para contemplar; sus momentos jubilosos compensan mucho.


En El Libro de la Selva, Mowgli es un niño que creció con lobos en una selva hindú tras perder a su padre al ser bebé y ser encontrado por Bagheera, una pantera negra. Los lobos, entre ellos sus padres Akela y Raksha, se ven amenazados por el temible tigre bengala Sheere Khan, quién desea maliciosamente deshacerse de Mowgli por ser un humano. Forzado a partir de su familia adoptiva para regresar a la aldea de los humanos, Mowgli comienza un viaje no solamente de distancia sino de autodescubrimiento mientras se encuentra con nuevos compañeros en la selva, unos amistosos y otros de gran desconfianza.

Jon Favreau no es extraño al entretenimiento familiar. La segunda cinta de su carrera, El duende, es ya considerada un clásico navideño, y parte de la razón se debe a un acercamiento humilde al material de origen, tan infantil que pretenda ser. Puede mezclar la sinceridad de efectos tradicionales (evidenciada en El Libro de la Selva por los créditos iniciales y finales) con la bravura del motion-capture (en este caso, la jungla misma junto con sus libro-selva-2016-5habitantes). Es como si obtuvo los momentos de gracia que conformaron la cinta original de 1967, los paisajes tradicionales que vivificaron la adaptación británica de 1942, una susceptibilidad al espíritu del libro de Rudyard Kipling, y una demostración casi enciclopédica de flora y fauna para moldear toda una experiencia que se siente renovada. Olvida el hecho que El Libro de la Selva lleva más de 10 adaptaciones cinematográficas. Personajes como Mowgli, Baloo, Sheere Khan, Kaa y otros siguen siendo tan enigmáticos como nunca, inclusive más ahora gracias a sus grandes vocalizaciones y actuaciones, olvidando que, a pesar de todo, este último fue producto de una CPU. Las escenas de Mowgli vagando por la selva son grandiosas, gracias al enfoque Favreau en mostrar el esplendor de un paisaje desde el punto de vista de un niño. La música honra lo que fue la mayor atracción de la cinta animada, esto aunque sus momentos parecieran algo desconectadas de un mundo tan realista como éste, sin decir que el juego de edición rompió el flujo que normalmente beneficia a una pieza musical. La historia fue su mayor reto, considerando que una colección de escenas de un niño perdido mientras interactúa con animales no se asemeja a una trama completa. Esta adaptación evita los errores de adaptaciones pasadas en este aspecto, esto es hasta que suspende todo arco emocional en la última confrontación con el fin de resolver un conflicto físico. Los niños le prestarán la mínima atención, desviados por la comedia natural entre personajes, la confiada actuación de Neel Sethi y el sentido de aventura que el filme creó efectivamente.

Dentro de esta susceptibilidad a la obra de Rudyard Kipling, la temática de El Libro de la Selva se benefició lo suficiente para sostenerse sobre un gran fundamento: el propósito de leyes. La Ley de la Jungla, tal como lo describen la familia de lobos de Mowgli, sirve para traer estabilidad y fortaleza a toda especie en la jungla a pesar de la cadena alimenticia y otros factores similares. Inclusive se declara una tregua entre todo animal durante un tiempo de sequía. Esto asusta a Mowgli cuando ve que sus habilidades únicamente humanas lo dividen de otros animales. Pero el individualismo, tal como lo proclaman Baloo y el existencialismo orgullosamente, no parece ser la solución. El abandono de reglas para un fin egoísta ó irresponsable trae solo destrucción y daño, tan alegre ó tranquilizante que parezca al principio; el Rey Louie, un gigante orangután que desea poder más que nada, termina en una destrucción de su propio fundamento, simbólico y literal; también sin decir que Mowgli lo demuestra vívidamente con una intención de venganza que lidera a una gran consecuencia. Es la unidad objetiva en la que la todos son reconocidos como individuales que brinda una paz verdadera. Las leyes no inddestruyen la libertad sino que la confirman. Como desventaja, El Libro de la Selva toma las decisiones de todo personaje y sus emociones respectivas por dadas. No hubo sentido de perdón ó de sacrificio consciente más que solo confrontar el problema cara a cara y cruzar los dedos. Los animales mantienen la paz sin realmente meditar en como llegaron a ella obtuvieron, a pesar de ser muy detallistas en sus leyes bajo ese mismo fin. El reconocimiento de nuestros pecados es el primer paso hacia la unidad, pero en este fueron ignorados más que no reconocidos.  En otro detalle, los elefantes, por ejemplo, son venerados como dioses, una convicción hindú imperante, pero que sin embargo dependen de las habilidades de Mowgli para resolver un dilema. No hay explicación por su veneración divina pero sus debilidades son algo obvias. Son pequeñas contradicciones que solo terminan golpeando la base temática de El Libro de la Selva sin destruirla. El amor condicional entre familia y el reconocimiento del valor único de cada ser es lo que derrotan el instinto darwinista de Sheere Khan y lo que le obtuvo a la cinta su mayor satisfacción.

El Libro de la Selva es hasta la fecha el mejor remake live-action del nuevo resurgimiento Disney, comenzando con Alicia en el país de las maravillas. Tocó la perfección solamente a tientas, pero no por eso merece desprecio. Hizo lo suficiente y eso contentará a millares, sin decir que los hará cantar con su música adictiva.

Me declaro uno de ellos.

CALIFICACIÓN: 4 de 5

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s