Un gran dinosaurio

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Película: Un gran dinosaurio
Calificación: 3 de 5

Los dinosaurios no son extraños a la pantalla gigante y mucho menos en animación. Así que cuando Pixar anunció su propia versión de la era jurásica en el 2011, toda esperanza por una gira enteramente original escaló y todo dedo fue cruzado. Pero luego surgieron cambios de fechas, sinopsis, escritores y hasta de directores. Lo que resultó fue Un gran dinosaurio, el decimosexto largometraje del estudio porfílico y su segundo en este año. Hay poca innovación de historia y los personajes fuera de los protagonistas no son tan interesantes. ¡Pero que animación! La intersección de figuras caricaturescas y sus paisajes fotorrealistas cumplieron con su objetivo visual si lo demás falló. Bueno, tal vez no falló, ya que todos sabemos que lo mínimo que Pixar puede ofrecer es el estándar mas alto de todos los demás.


En Un gran dinosaurio, los dinosaurios viven en comunidades independientes al aparentemente no ser extinguidos por un asteroide. Dentro de una familia de dinosaurios granjeros nos encontramos con Arlo, un alosauro tímido y miedoso que busca por la oportunidad de hacer orgulloso a su padre y a su familia. Pero al sufrir un accidente y al encontrarse con un niño salvaje al que llama Spot, Arlo poco a poco obtendrá suficiente confianza y determinación para enfrentar los milagros y los peligros que le esperan por delante, junto con una amistad inesperada.

Si algo dejará Un gran dinosaurio en la mentalidad de la audiencia es la variedad de escenarios fotorrealistas de la película. Bosques, ríos, montañas, nieve, lluvia, piel, uñas, dientes… es absolutamente increíble imaginarse el grado de labor y compromiso que todo artista involucrado le dedicó a la película. Uno tan solo puede alargar la mano hacia la pantalla y mojarla en el río virtual sin la ayuda del 3D. Y la image_008fe539lástima que da cuando la visión de la historia no está al par de sus visuales. La trama se mantiene genérica, conformándose en personajes aburridos y lecciones que los niños ya memorizaron hace tiempo (gracias a Pie Pequeño, en parte).  Pixar es capaz de mucho más, aunque la verdad, con cada película que producen el estándar también sube. Sus pequeños errores humanos no siempre deberían ser tomados a su contra. Tal vez en este caso, si realmente los visuales y su combate contra las caricaturas de personajes fueran la atracción principal de Un gran dinosaurio, ¿entonces porqué no mejor remover el diálogo? ¿Ó definir  con especificidad las reglas ó los límites del mundo? Los mejores momentos de la película fueron sus momentos callados, esos que dependen más en la excitación de una emoción que de una explicación obvia. Esos momentos brindan más en las escenas de Arlo y Spot, quienes con su química física y oposición en carácter, obtuvieron suficiente drama y comedia como para deshacerse de todo otro personaje. Ésta fue su película enteramente. Ese reconocimiento por sí sola le hubiera ahorrado a Un gran dinosaurio la mitad de sus errores.

Las reglas del universo de Un gran dinosaurio, en vez de mantener el asombro deseado y excitar la imaginación, simplemente trajo confusión tras confusión. Si claro, la evolución permitió que los dinosaurios se convirtieran en los animales mas inteligentes del planeta, capaces de sembrar y construir casas, mientras que los humanos se mantuvieron con mentalidad canina. ¿Dinosaurios creando cubetas y cuerdas mientras que los humanos apenas y aúllan? Claro, y la comunidad cristiana somos los ingenuos. THE GOOD DINOSAURNo obstante, el universo de Un gran dinosaurio, a pesar de ser vacía de casi cualquier punto expositivo de Respuestas en Génesis, es única para una amistad como la de Arlo y Spot. Tan complementaria que haya sido la relación entre humano y bestia, con el carácter respectivo en el cuerpo opuesto, fue segundo a la importancia y necesidad de una familia nuclear. Las luchas, pleitos, lágrimas y risas fueron tan solo la preparación para que cada uno asumiera su rol en su familia respectiva con mayor vigor. Al par con la comparación entre criatura y naturaleza, la relación entre Arlo y Spot brinda lo peor del instinto animal con lo mejor de la gracia. Es solo con la última en la que uno puede sacrificar su vida por la de otro ser. Toda clase de miedo disminuye a partir de esta verdad y ningún punto al favor de la evolución ó la alabanza a la naturaleza por sí sola puede llevarla a cabo. Es el punto culminante de las historias de Arlo y Spot y, con ello, la mayor admiración de Un gran dinosaurio.

Demasiado simple pero sin perder integridad, Un gran dinosaurio es espectacularmente visual si nada más. Cabe decir que algunas escenas caen en lo terrorífico para la audiencia infantil, aunque nada que no los deje dormir. Mejor dicho, sería una oportunidad de entablar conversaciones con ellos acerca de la majestad de la creación, su propósito y nuestro verdadero rol en ella. Entonces sería para Pixar una pequeña victoria.

Un hincapié en ¨pequeña¨.

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