Yo, él y Raquel

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Película: Yo, él y Raquel
Calificación: 4 de 5

La ópera prima del director mexicano-americano Alonso Gómez-Rejón es una dulce maravilla, enemiga de pretensiones comunes y evidencia de la libertad de creatividad que solo se encuentra en el cine independiente. Se trata de Yo, él y Raquel, ganadora del mayor premio que el Festival de Cine de Sundance pueda otorgar. Siguiendo los pasos de filmes recientes como Las ventajas de ser invisible ó inclusive de las marcas del cine de John Hughes, la película se beneficia de un espíritu juvenil que es honesto, creativo y edificante. Que esta sea tan solo la primera película de Gómez-Rejón es impresionante, dejando todo tipo de posibilidades de una fructífera carrera por delante.


Yo, él y Raquel presenta a Greg (Thomas Mann, Hermosas criaturas) como un joven a punto de graduarse de la preparatoria sin tener una clara idea sobre su futuro. Lo único que le encanta hacer es filmar parodias de películas junto con su buen amigo Earl (RJ Cyler). Todo cambia cuando conoce a Raquel (Olivia Cooke, Bates Motel), una chica solitaria que padece de leucemia. Los tres formaran una amistad fuera de lo normal que retará sus futuros.

Un rápido análisis del género juvenil en el cine actual dará a entender que lo mas vendido y popular depende de una indulgencia extrema en ilusiones extravagantes sobre problemas actuales. Unos ejemplos constan de Crepúsculo, Correo o morir, Divergente y, hasta cierto punto, Los juegos de hambre. Rara vez hay películas de este género que se enfocan en lo que significa ser joven- vivir el momento, buscarse uno mismo y sin me20and20earl20and20the20dying20girl1pretender tener todas las respuestas. Yo, él y Raquel se mantiene en este rumbo con una inesperada calidez de temática, evitando ser pesimista ó extremadamente deprimente con su drama. La comedia que deriva del sinfín de homenajes al cine en general será visto como genuino para todo cinéfilo, aunque la demás audiencia deberá cruzar los dedos y esperar entenderle. El trío de actores protagónicos son revelaciones instantáneas, capaces de dominar escenas sin necesidad de cortes ó trucos de edición. Posiblemente Gómez-Rejón extendió dependencia de más en el estilo de la historia sobre su sustancia, favoreciendo efectos, aunque prácticos mayormente, sobre avances en trama y caracterización. Los colores cálidos, movimientos teatrales de cámara y usos de stop-motion embellecen la visión de la historia aunque a veces distraen ó parecen presumir originalidad. Pero es su primer largometraje y el balance preciso de dos extremos es uno difícil de determinar tan tempranamente. El entretenimiento deseado fue cumplido, y esa es siempre una buena meta.

¿Acaso es tan difícil crear una película acerca de la amistad sin caer en romance ú optimismo sin fundamento? Como si el introducir amistad juvenil automáticamente implica lidiar con curserías románticas. Yo, él y Raquel es una inteligente historia acerca de amigos y para amigos. Sin falsas ideas de sí misma. Sin superficialidades. Y sin tampoco evadir el discurso del final inevitable: la muerte- aunque el landscape-1434576906-elm070115intel3-4-002guionista desarrolló el tema con confianza excesiva. El verdadero amigo se mantiene constante aunque el mundo desea privilegios egoístas en el mismo. Greg es ¨forzado¨ a mantener una amistad con Raquel. Earl es ¨forzado¨ a acompañar a Greg. Raquel es ¨forzada¨ a responderles con interés genuino. Y es en medio de estos momentos ¨forzados¨ que una amistad verdadera, una que no esconde falsedad sino que sacrifica el ego propio, nace, crece y florece. ¨En todo tiempo ama al amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia,¨ dice Proverbios 17:17. Parte de la historia depende de un video que Greg y Earl batallan en filmar para animar a Raquel. Su producción final, después de tantas ideas y ediciones, es evidencia de que toda pregunta acerca del dolor no siempre puede ser contestada y que no toda agonía puede ser minimizada con palabras bien intencionadas. Lo mejor que un buen amigo, en este caso con un bueno uso de arte y cine, puede hacer es llevar las cargas del otro. Es la mejor muestra de un amigo, Cristo siendo el ejemplo máximo. Si las mil referencias al cine internacional ó un desinterés en películas del género no cuadran en el carácter del espectador, que la devoción a una amistad abnegada como en Yo, él y Raquel lo haga. No es mucho pedir.

Alegre, muy creativa y sorprendentemente no romántica, Yo, él y Raquel no solo brindará un buen tiempo a todo joven sino a todo tipo de fanático de cine. Y éste último grupo no siempre es fácil de complacer. Es en serio.

Soy uno de ellos.

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