007: Spectre

Película: 007: Spectre
Calificación: 3 de 5

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¿Tiene acaso James Bond, ó su interpretador responsable Daniel Craig, una carisma tan enigmática, una causa tan noble, ó una simpatía por la víctima tan conmovedora como para observarlo por dos horas y media? Claro, es Bond de quién hablamos. Traje negro, carro del año, pistola en una mano y un martini en el otro; la idea de la imagen es algo tentadora, solidificada por 24 películas, continuando este año con 007: Spectre. Respeto se le tiene al director Sam Mendes, quien regresa a la serie gracias a Skyfall, por mantener el espectáculo cerca (gracias a un gran secuencia inicial ubicada en la Ciudad de México) y por estimar el legado clásico de Bond y preparar su futuro. Pero regreso a lo mismo: ¿porqué tiene Bond importancia? Personajes aburridos, un villano simple y poco desarrollo en la saga mantienen la confusión, aunque no necesariamente la ignorancia.


En 007: Spectre, James Bond obtiene una pista de una organización corrupta y mundial del cual su pasado es implicado. Mientras tanto, M, Q y Moneypenny se ven amenazados por una posible disolución del programa 007 a manos de una nueva agencia mundial.  A través de la Ciudad de México, Roma, Austria y Algeria, Bond buscará el origen de todo este caos inminente antes de que sea demasiado tarde.

007: Spectre es, en todo aspecto, una mezcla consistente de lo que conforma el bond clásico: sonrisas y optimismo, y el bond moderno: conflictivo y pesimista. Después de la intensa examinación del pasado de Bond en Skyfall, la transición a una mayor claridad de temática junto con un claro sentido de diversión en Spectre es tolerante. Esto hace se Spectre una película mas simple y alegre, no necesariamente malo aunque uno espere la vehemencia causada por el fenómeno mundial que Skyfall fue. Los mismos protagonistas regresan junto con Leá Seydoux (Medianoche en París) y Mónica Bellucci (La pasión de Cristo) en los roles de las chicas bond, cumpliendo con su rol al estar presentes para el placer de Bond y, si son lo suficientemente suertudas, un pedazo de su corazón. Christoph Waltz (Bastardos sin gloria), actor famoso por encarnar el villano ideal, hace eso mismo, aunque lo ideal en este caso es el estereotipo de uno, vivificado solamente por la carisma que Waltz naturalmente posee. La cinematografía, esta vez encabezada por Hoyte van Hoytema (Interestelar), continúa el buen trabajo de Roger Deakins en Skyfall con una clara visión de paisajes internacionales rodeando el aura de explosiones y combates a mano, el mejor ejemplo siendo la escena inicial en la Ciudad de México durante el Día de los Muertos y que se está perfilando como uno de los mejores momentos de la saga del espía. La historia en sí no da mucho por sorprender aunque, de una manera sutil, concluye el legado de Daniel Craig como Bond sin necesariamente resolver su trayectoria; es el mismo personaje cuya adaptación al nuevo mundo es tan lenta como una oruga en un maratón. Esto permitirá cien secuelas más.

maxresdefaultRegresando a una de las preguntas iniciales, no es fácil evitar la gran cuestión mientras pasaba la secuencia animada de créditos de 007: Spectre en pantalla, que en este caso consistía de imágenes de un Bond sin camiseta, chicas abrazándolo, llamas de fuego, y tentáculos de pulpo enrollándose en las piernas de sus víctimas: ¿es James Bond digno de admiración? Skyfall mostró un Bond vulnerable, susceptible al dolor emocional como el físico, quien por primera vez no tiene control completo de su vida y las de otros, y uno que finalmente reconoce un grado de vacuidad en su propio ser. Spectre aparentemente no solo no expande estos puntos sino reitera el Bond que todos reconocen: un hombre macho y egotístico cuyos músculos funcionan de imanes para las manos de mujeres, siendo ellas juguetes ante los placeres de él mismo si nada más; la encarnación de varias fantasías secretas de todo hombre. Pero es fascinante notar el lento paso en que ese estereotipo ha sido trastornado bajo el mando de Sam Mendes en Skyfall y Spectre, quien se interesa más en el ¿porqué? de las acciones de Bond que en su porqué… ; el origen de sus faltas precede su razón por ellas. Claro, Bond es un producto de la sociedad moderna y será adaptado al apetito del mismo bajo cualquier etapa de la historia. Connery, Lazenby, Moore, Dalton, Brosnan y Craig conforman diferentes facetas de la misma estatua, y el martillo que la esculpe es la misma audiencia. Ya sea que demuestre la infiltración política del espionaje secreto sobre todo ciudadano, evidenciado en el antagonismo de Spectre, ó la idea que Bond puede obtener mayor felicidad comprometiéndose con una sola mujer en vez de mil, también en Spectre, la cultura de hoy lo decide. Esta es la idea conclusiva del desarrollo temático de la saga de James Bond, tan superficial ó lenta que sea. Pero James Bond siempre seguirá siendo él mismo, tal vez sin recibir admiración de todos pero si demostrar una idea sólida: la prioridad que un hombre da a sus fantasías excéntricas siempre pagará un precio. Poco ó tarde, el pago siempre le esperará.  Que el espectador cristiano tome nota y cautela.

Es Bond al final de cuentas. Spectre es acción, explosiones, ciudades internacionales y un poco de humor. El pedir por un nuevo rumbo en la saga es demasiado, aunque el tiempo, la audiencia y la conciencia del atento espectador juntos tendrán la última palabra.

Que lo hagan pronto.

Trailer en inglés con subtítulos

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