Tierra de nadie: Sicario

Película: Tierra de nadie: Sicario
Calificación: 3.5 de 5


La impecable dirección de Dennis Villeneuve (Intriga, Enemigos idénticos) que guió las actuaciones determinadas de Emily Blunt (En el bosque), Josh Brolin (Sin lugar para débiles) y en especial de Benicio del Toro (Tráfico) hacen de Tierra de nadie: Sicario un filme vibrante e intenso de principio a fin. Claro, tal y como toda drama inteligente que tiene la guerra del narcotráfico como objeto. Y es esto mismo lo que le impidió en alcanzar niveles innovadores al optar por la misma y repetitiva conclusión que toda historia de drogas, policías y narcos tienen. Con todo potencial a su favor, se confió en el mas seguro: el mismo de siempre.

Después de un rescate fallido de las víctimas de un secuestro, la agente del FBI Kate Macer (Emily Blunt) recibe la oportunidad de trabajar con un operador de la CIA, Matt Graver (Josh Brolin), para atrapar los culpables. Lo que no se imaginaba es el terror que encontrará no solamente al cruzar la frontera hacia México ante la clara guerra entre narcos e inocentes, sino en su misma tierra y con su misma gente.

El beneficio mas grande que favorece a Tierra de nadie: Sicario es el ojo imaginativo de Dennis Villeneuve, evidenciada por su talento en hacer del escenario un personaje; convertirlo no necesariamente en campo de batalla sino en testigo. Sus lentas miradas al paisaje, sus intersecciones entre día y noche y sus colores pálidos son medidas por la bravura de sus personajes y definen el tono frío bien merecida de la trama. Es brutal. Es severa. Es casi vacía de emociones, y toda justificación por ella es razonable, solo hasta la trayectoria de los personajes. Kate Macer y Matt Graver quedan sin rumbo en sus luchas mientras que Alejandro Gillick, el personaje misterioso de Benicio del Toro, recibe una mayor dosis de ¨multidimensionalidad¨, presentando la cuestión acerca del verdadero sujeto de la historia cuando los peones del tablero parecen algo desnivelados en temática e historial. La trama, favorecida por un guión inteligentemente escrito por Taylor Sheridan, mantiene el suspenso cercano que incrementa e incrementa sin compasión alguna. Es la historia, ó la idea de ella en general, que se llena de satisfacción por la sencillez que la trama traiciona. Supongo que lo declaro por ser originario de Sinaloa, pero estoy convencido que la hora ha llegado para que la guerra de narcotráfico en el cine sea presentado como el aura de la historia y no el fin de la misma. El cine mexicano ya ha explotado el género ha proporciones exageradas confirmando este último punto. Interpretándolo como aura permite que las ideas y personajes de una historia sean sólidas e independientes, navegando un rumbo definido sin que el mismo rumbo se interponga en la lucha por entendimiento y transformación de los participantes. Pero la conclusión de Tierra de nadie es entendible; es un filme extranjero que logró participar en el Festival de Cine de Cannes, obtener muchos elogios y crear conciencia de las causas y consecuencias de la guerra del narcotráfico. Independientemente de sus métodos, su talento y determinación no deberían ser minimizados.

¨No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.¨ Es una profunda verdad que marca el libro de los Romanos y es parte del núcleo de las Buenas Nuevas en Cristo. Y es el énfasis de éste que determina la ruta de todo personaje en Tierra de nadie: Sicario. Kate es una policía buscando cumplir la ley con lo mejor de sus fuerzas e intenciones sin reconocer sus faltas. Matt y Alejandro justifican todo acto cruel de su parte como necesario e inclusive virtuoso. Kate es tentada a dormir con alguien por puro instinto sexual sin plena convicción que la pone en peligro. No mucho cambia a partir de esto excepto el reconocer, que varía entre el admitir y el confesar, que todo mal trae consecuencias devastadoras. Tarde ó temprano la cosecha se reconoce como producto de lo que se siembra, y lo que se siembra es el pecado inherente en todo corazón humano. No hay hay salvadores manifiestos en Tierra de nadie y ese no pareció ser la intención del director. A veces lo que conmueve el corazón y escandaliza la mente es la presencia de pecado tras pecado y efecto tras efecto sin resolución alguna… ó sea, resolución humana. Y que mejor entorno para encarnar estos aspectos que la guerra del narcotráfico entre México y Estados Unidos. Puede que los participantes nunca cambien mientras se vean a sí mismos, pero que lágrimas derramaran cuando vean el pequeño infierno que han propagado. Capaz y esto, ante la genuina convicción del Espíritu Santo, les haga caer en rodillas. Como catalizador de este evento, Tierra de nadie sirve como ejemplo.

No es una película para toda persona. Es espantosamente violenta aunque nunca demasiada sangrienta, pero Tierra de nadie: Sicario es un testamento de las balas y drogas que solo se crean a partir de las maquinaciones del corazón perdido. Para un thriller, no es un mal objetivo.

Trailer en inglés con subtítulos

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Un comentario en “Tierra de nadie: Sicario

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