El Puente de los Espías

Película: El Puente de los Espías
Calificación: 3.5 de 5

No hay nada que Steven Spielberg no pueda hacer que no sea entretenido. En lo que si puede fallar consiste solo en su inhabilidad de superarse a sí mismo, pero no debe ser tomado en su contra. Su marca revolucionaria en el cine fue asegurada hace décadas, así que el hecho que continúa filmando testifica su pasión por el medio. El Puente de los Espías es el ejemplo mas reciente. Además que continúa la fascinación que Spielberg tiene por dramas históricos (La Lista de Schindler, Munich y Lincoln, por ejemplo), El Puente de los Espías es sencilla, íntegra y patrióticamente edificante…. aunque a momentos se asimila más a una clase de historia que a una drama histórica.

La narrativa de El Puente de los Espías consta de un intercambio de espías entre los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Tom Hanks (Náufrago) interpreta a Landon Donovan, un abogado de seguros encargado de defender al espía ruso Rudolf Abel (Mark Rylance, Anónimo), una tarea complicada por el hecho que todo el país odia al espía. Su tarea se intensifica cuando trata de salvar al aviador americano Francis Powers (Austin Stowell, Whiplash: Música y Obsesión) cuando su avión cae en territorio enemigo y es acusado de espionaje.

Gracias al brillante labor del cinematógrafo Janusz Kaminski, constante colaborador de Spielberg y el responsable de los visuales de Salvando al Soldado Ryan y Caballo de Guerra, El Puente de los Espías define su integridad con una espléndida autenticidad de época. Hace complicado imaginarse como se recreó el muro de Berlín junto con su aura respectiva de miedo, caos e incertidumbre; marcas de una pintura de Edward Hopper. La tarea de recrear a Brooklyn en la misma época pareció al igual de ardua. Con estos entornos los actores lograron moldearse a la atmósfera del humanismo (y en este caso, patriotismo) boyante común en el cine Spielberg. Y si, hago nota del siempre determinado Tom Hanks, que con una áspera y sublime voz convence a medio mundo que lo que él representa vale oro. Pero hago nota de mayor importancia a Mary Rylance, actor de alto perfil en el mundo teatral, quien logra un gran nivel de solidaridad para sí con simples miradas y cortas palabras. Juntos presentaron gran química que mantuvo la trama en ritmo decente, inclusive cuando a tiempos las pláticas expositivas se extendían y el efecto History Channel parecía triunfar sobre una drama que, de otra manera, pudiera haber sido intensa. Se menciona la intensidad por la manera que el material promocional presentó El Puente de los Espías, como material de suspenso cuando la realidad fue lejos de ello. Por lo cual el tercer acto, tan realístico y emocional que haya sido, se podría calificar como medio decepcionante. En retrospectiva, el filme fue históricamente genuina, apegándose a los datos reales encima de suspenso barato. Su leve defecto consistió en evitar acortar la brecha entre estos ambos extremos, así proveyendo una vista en historia mundial del cual Spielberg ha sido reconocido y aclamado. No hay terreno ó reglas que El Puente de los Espías haya quebrantado, pero esto no la hace necesariamente débil.

La historia de El Puente de los Espías podría dividirse en dos partes: la defensa de Donovan de Abel ante el congreso americano, y la negociación entre Donovan y el gobierno soviético para la libertad de Powers. Con estos dos lados, la idea de amar al enemigo y perdonar al ofensor se extienden una tras la otra sin que se conviertan opuestas ó separadas. Donovan sufre insultos y discordia cuando es forzado a defender a un espía ruso, embarcándose en la tarea con todo corazón después de realmente conocer a Abel. La familia de Donovan inclusive se excusa en odiar a Abel y en buscar su condena, solo para irónicamente terminar orando a Dios para que bendiga sus alimentos. Powers sufre rechazo y negligencia cuando se le acusa levemente de traicionar a la patria y de ser obstinado con su misión, todo cuando simplemente quería servir a su país y obedecer órdenes. Siendo la película más como lección histórica, es justificable concluir con la falla que una sociedad tiene en extender gracia a los de poco mérito, buscando siempre tomar la primera piedra. Tal falla no excusa el perdón sin fundamento o justicia barata sino que una confirma la otra; el perdón lleva al cumplimiento de la justicia al absorber la carga del otro. Y siempre son aquellos como Donovan que, defendiendo al odiado por honor y respeto, que al tiempo generan el mayor impacto. Que ejemplo para todo creyente, cual sea la época, circunstancia ó prueba que el país o la sociedad esté enfrentando. Donovan no tuvo marcas de superhéroe; solo un deseo de tomar el lugar del caído y aislado, y defenderlo con palabras de gracia, justicia y respeto congruentemente. Lo declaro de nuevo: que ejemplo.

El Puente de los Espías tiene sus momentos de fascinación gracias al talento de Spielberg, la devoción de sus actores y el genio de sus fotógrafos. Tal vez demasiada sencilla ó larga a momentos, pero no inmerecida de un vistazo.

Ayudaría si uno apreciara History Channel.

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