El Hobbit: La Batalla De Los Cinco Ejércitos y Éxodo: Dioses y Reyes

Reseñas de El Hobbit: La Batalla De Los Cinco Ejércitos (dir. Peter Jackson)

y Éxodo: Dioses y Reyes (dir. Ridley Scott)

 Película: El Hobbit: La Batalla De Los Cinco Ejércitos

Calificación: 3 de 5

Con la tercera y final etapa de la trilogía de El Hobbit, es notable que Peter Jackson no deseaba desilusionar tanto a los fieles y ardientes Tolkienanos como a los comunes espectadores hambrientos de acción y guerra. La Batalla De Los Cinco Ejércitos es la línea delgada entre estos dos extremos, creando mínimo un grado de placer instantáneo que los dos extremos ya conocían y daban por obvio. Sorpresas, por lo tanto, quedaron en espera.

En La Batalla De Los Cinco Ejércitos, el pueblo de Dale ha caído bajo la furia del dragón Smaug. La Compañía de Thorin se encierra en la Montaña Solitaria mientras que el tesoro pone a la prueba la sanidad de Thorin. Los elfos de Mirkwood planean tomar la Montaña para ellos mismos al igual que los Orcos de Sauron. En medio de todo esto, Bilbo Bolsón buscara la paz en medio de este conflicto. Si falla, buscara la valentía necesaria para pelear junto con sus amigos en la guerra inminente.

Es inevitable disfrutar el referente “toque Jackson” prevalente en El Señor De Los Anillos y El Hobbit. Con esto doy referencia al éxtasis creado por las grandes escenas de batalla entre hombres y monstruos, adornados por música majestuosa, efectos especiales extravagantes y la ocasional cámara lenta detallando la muerte lenta y el sentimiento eterno. De igual manera es vivificada, como en la anterior trilogía, la temática del hombre pequeño pero valiente, enfrentando cualquier clase de mal con la inocencia de su carácter. Parece que todos estos efectos en general son algo repetitivos, considerando que El Señor de Los Anillos los introdujo con mayor eficacia (considerando también que fueron hechos primeros). En sí la película no es un desperdicio gracias al cumplimiento de lo que su título prometía: una batalla con cinco (enormes) ejércitos. Una resolución completa a la trayectoria de cada personaje parecería pedir por más cuando la historia trata solamente de un hobbit llamado Bilbo. ¿Pero por qué mostrar a tanto personaje con tanto trasfondo y, con un simple adiós o un choque de espada y corazón, deshacerse del mismo? Esta es la Tierra Media que el Señor Jackson y WETA Digital crearon para el mundo cinemático, así que una fácil comparación a la resolución detallada en El Retorno del Rey es más que razonable. ¿Por qué no superar ese estándar? Habiendo mencionado a WETA Digital, responsable por los efectos especiales de El Hobbit, solo declaro mi elogio al igual que mis dudas: ¿Cómo puede superar el greenscreen pintando un paisaje sobre el paisaje mismo? ¿Es la rendición computarizada de un orco más eficaz que un actor maquillado? No es justo favorecer efectos prácticos sobre métodos modernos por el simple bien de la nostalgia; meramente (y nuevamente) comparo visuales entre las dos trilogías en búsqueda de un vencedor. Y viendo los elogios que la primera trilogía recibió no solamente por sus efectos sino por su cinematografía y diseño de producción, no es difícil imaginar cual usó sus recursos más acertadamente. Jackson, sin embargo, debe ser reconocido por empujar los límites de la tal llamada performance capture y la tecnología de 3D 48HFR a donde nadie jamás lo llevado antes. Que El Hobbit funcione de dicho testimonio, más que nada.

La temática que detallé anteriormente, aquella del hombre pequeño luchando contra grandes fuerzas del mal, es un gran aspecto de La Batalla De Los Cinco Ejércitos. No toda. Entre otros aspectos incluyo la exaltación del honor en proteger tu familia sobre el valor de bienes materiales. Uso a Thorin como referencia, sufriendo la maldición de las riquezas de Smaug, acechándolo de la misma manera que el orco Azog lo ha amenazado por años. Es muy fácil encerrarte en un santuario como rey mientras tu familia y amigos sufren caos en el mundo exterior, tal como Bilbo vivía antes de emprenderse en el viaje de su vida. Es difícil levantarte y protegerlos simplemente porque los amas, sin esperar algo a cambio. La escena de Bard y su hijo derrotando al dragón es otro gran ejemplo. Estos hechos provienen no del intelecto de los guionistas sino del autor J.R.R. Tolkien, un ferviente cristiano que rehusó seguir el paso de colegas contemporáneos como Jean-Paul Sartre o Albert Camus con obras literarias nihilistas y existencialistas, declarando el vacío de la vida y la inutilidad del ser humano. En lugar de eso, Tolkien escribió El Hobbit y El Señor De Los Anillos, libros que aunque no explícitamente cristianas, exaltan el sacrificio fraternal, el desinterés de la comodidad de uno mismo por la prosperidad de una sociedad y las maravillas que uno puede presenciar si tan solo está dispuesto no solo a creer sino en luchar por esa misma fe. Lo he dicho en otros artículos y me repetiré a mí mismo ahora: ¿no es esto un reflejo del verdadero evangelio de Cristo?

 El Hobbit: La Batalla De Los Cinco Ejércitos será considerada como el capítulo más débil no solo de El Hobbit sino de El Señor De Los Anillos también. Sin embargo, el ¨toque Jackson¨ y la impactante imaginación de Tolkien la salvan del olvido total.

Hasta luego, Tierra Media.

Nos vemos en El Silmarilión.

Película: Éxodo: Dioses y Reyes

Calificación: 2 de 5

Es sorprendente notar que el mayor error que Éxodo: Dioses y Reyes cometió no fue falta de inspiración bíblica (aunque su falla en esta área no pasa de ignorada), sino su falta de inspiración en general. Teniendo al mando a un director como Ridley Scott, director de películas épicas como Gladiador y Cruzada, y una historia bíblica con tantas oportunidades para causar diluvios de adrenalina, ¿por qué sería ilógico pedir por más que lo que mostró?

En Éxodo: Dioses y Reyes, vemos a Moisés (Christan Bale, El Caballero De La Noche) crecer con Ramsés (Joel Edgerton, El Gran Gatsby) como hijo adoptado del faraón (John Turturro, Transformers). Después de descubrir un secreto acerca de su pasado, Moisés es expulsado de Egipto. Años después, regresa con la intención de liberar a los israelitas de su esclavitud con el poder de Dios.

Mientras que la historia de Moisés ha sido interpretada docenas de veces, solo dos filmes se perfilan como estándares del relato bíblico en el cine occidental: Los Diez Mandamientos (1959, de Cecil B. DeMille) y El Príncipe de Egipto (1997, de Brenda Chapman y Simon Wells). Bajo la presión de mantener un lugar digno de reconocimiento entre estas entregas previas, Éxodo: Dioses y Reyes optó por una leve reinterpretación de los relatos del libro de Éxodo. Para esto usó la exégesis científica para explicar las plagas, la limitada soberanía de Dios para explicar las inconformidades de Moisés y del pueblo egipcio, el cambio de Moisés como un tartamudo tímido a un guerrero sabio, y hasta la implícita encarnación del pueblo americano como egipcio, usando los colores de su bandera y su oscura historia de sus guerras y esclavitud como símbolos de poder y opresión. Éstas reinterpretaciones y otras más, no malas en sí solas, hicieron de sus personajes figuras unidimensionales, del guión una exposición de eventos episódicos y del aura de aventurerismo como una serie de fotografías vacías. Con esto, Éxodo no se compara con Gladiador o Cruzada sino con 1492: Conquista Del Paraíso y Robin Hood, otros filmes épicos de Scott victimizadas por el revisionismo histórico por el supuesto bien de ser relevante.

Como en Noé, Éxodo: Dioses y Reyes sufre cambios del relato bíblico para satisfacer tanto las creencias del director como el apetito de la audiencia general. El cambio más notable es la disminución del rol de Dios en el sufrimiento de Egipto y la liberación de Israel. Para darle un análisis creíble a los sucesos, fue la meta del guionista Steve Zaillian (La Lista de Schindler) y de Scott elevar un poco la idea del intelecto humanista y la coincidencia como factores que llevaron a Israel a su libertad y Egipto a su ruina. Como les era imposible quitar a Dios como personaje, no tuvieron remedio más que usarlo encarnándolo como un niño enojón que aparece y desaparece sin explicación. Por lo general, la película sigue la trama del libro de Éxodo sin cambios que giraran la narrativa a otra dirección, como lo fue Noé. Solo que Darren Aronofsky aplicó más creatividad con la mitad de Noé que Ridley Scott hizo con toda su película; Noé fue más disfrutable en esa área. Pero como todo factor moderno que usa la Biblia para detallar una postura, sigo creyendo que es la responsabilidad de todo cristiano estar al pendiente y preparar una defensa adecuada de la Palabra ante todo libro, película, canción, noticia, etc.que se levanta desafiándola. No para juzgar ni para ganar debates, sin ni siquiera conocer la postura del oponente, sino para testificar en amor y verdad el corazón del evangelio y las Buenas Nuevas de Cristo ante toda persona. Con esto en mente recomiendo a Éxodo, para esta meta exclusivamente. Pero debido a la debilidad de la película en pasar como buen entretenimiento, creo que la urgencia para verla es mínima.

Christian Bale y Ridley Scott no pudieron salvar las muchas fallas de Éxodo: Dioses y Reyes, salvo crear algunos momentos de acción pasables. Pero en cuanto a lo grande y épico de una historia como la de Moisés… me quedo con El Príncipe de Egipto.

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Un comentario en “El Hobbit: La Batalla De Los Cinco Ejércitos y Éxodo: Dioses y Reyes

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